Dicen que “la vida, es eso que pasa mientras esperas el próximo viaje”. Yo estoy convencida, de que viajar te enriquece en todos los sentidos y, desde luego, vuelvo de cada viaje con el alma ensanchada, la memoria enriquecida de vivencias positivas y el corazón pleno de felicidad. Y eso, es exactamente lo que sentí a la vuelta de nuestra escapada a Galicia.

Hace unos meses, estuvimos recorriendo algunas provincias del norte gallego y volvimos a casa pensando en la suerte que tenemos de tener estos paisajes tan bonitos a nuestro alcance, en nuestro propio país. A menudo buscamos destinos en el extranjero y muchas veces no somos conscientes de las posibilidades que nos ofrecen nuestras comunidades.

Hoy, te traigo algunas de las fotos que realicé en nuestro viaje para que compruebes lo que te digo y te traslades con ellas al norte, concretamente a Galicia, y descubras conmigo todo lo que vivimos allí.

Cada día estoy más convencida de que Instagram nos ofrece un mundo de posibilidades al alcance de nuestra mano y, cuando decidimos preparar esta escapada a Galicia, pude comprobarlo de nuevo.

En una de mis publicaciones en Instagram, os contaba que habíamos comprado unos vuelos para viajar a Galicia, y os pedí alguna recomendación para visitar. Fuisteis muchísimos los que me escribisteis recomendándome un montón de lugares que visitar, pero sin duda, quien hizo posible la ruta que finalmente nos marcamos fue @the.third.r

Cogimos un vuelo a medio día desde Alicante directo a Santiago de Compostela. Cogimos un coche de alquiler y nos dirigimos a Ribadeo, a unas dos horas de Santiago. Hicimos noche allí y por la mañana salimos a visitar Ribadeo y sus alrededores.

Nos despertamos con cielos cubiertos, mucho frío y algo de lluvia, pero a mi me encantó el ambiente que se creó para tomar fotos, y si no, echa un vistazo:

Esta pasarela de madera, se adentra en la ría y te regala unas vistas ¡preciosas!

Este es el antiguo cargadero y desde él puedes ver toda la ría y Ribadeo. Si viajas a esta zona no te lo puedes perder!

Precioso, ¿verdad? Continuamos nuestra ruta hacia Illa Pancha. Allí se encuentra un precioso faro al que no podía dejar de visitar! ¿Qué tendrán los faros que tanto nos gustan? Yo siento una atracción por ellos muy curiosa y a menudo me pregunto qué será lo que despiertan en nosotros para sentirnos tan atraídos… si se te ocurre una respuesta a esta incógnita existencial mía, me encantará leerla en los comentarios 😉

¿A que ya te están entrando ganas de visitar estas maravillas? 🙂

Continuamos nuestra ruta hacia la Playa de las Catedrales, pero antes, hicimos una parada en Praia das Illas, que está a tan sólo 5 minutos de la famosa Playa de las Catedrales, y he de decir que mereció muchísimo la pena, ya que no había absolutamente nadie y teníamos la playa para ¡nosotras solas! (el paraíso de una buscadora de fotos como yo).

En Murcia no tenemos el espectáculo de poder contemplar el mar cuando baja la marea, y yo soy una auténtica enamorada de estas playas cuando la marea está baja. Esos reflejos en el agua, con el mar de fondo, me parecen una auténtica preciosidad, y he de reconocer que las fotos que hicimos en la playa son de mis favoritas de este viaje.

Antes de visitar la Playa de las Catedrales, nos informamos bien de a qué hora debíamos ir para poder contemplarla cuando la marea está baja, así que hicimos una parada para comer y a las 15:00h acudimos a visitar la famosa Playa de las Catedrales. Tuvimos suerte de que no estuviera muy masificada, y pudimos pasear por ella contemplando la maravilla de rocas erosionadas por el agua con el paso del tiempo. La verdad es que el paisaje impresiona muchísimo y merece mucho la pena visitarla.

Yo estaba súper contenta porque me había comprado estas botas de agua para el viaje (previa recomendación vuestra también en Instagram), y ahí que me adentré con ellas un poquito más de la cuenta en el mar, lo que hizo que acabara con los pies totalmente mojados por esa pequeña corriente de agua que se acerca, ya que el lateral de las botas es de tela… ¡No hay viaje sin anécdotas! Pero viendo la foto que sacamos, y las risas que nos echamos cambiándome el calzado, mereció mucho la pena 😉

Esta foto está tomada en la Playa también. La bajamar, deja unos huecos en las rocas que te permite adentrarte en ellas y descubrir lugares ¡como este!

Mientras me cambiaba el calzado en el aparcamiento de la Playa, de repente mis ojos se iluminaron como si tuviera delante al mismísimo Sabina, al ver pasar un tren justo en la pradera que teníamos delante… y diréis, pues tampoco es la cosa para tanto, pero sí, sí que lo es y me vais a entender enseguida… Hace ya tiempo que estaba deseando hacer alguna foto en una vía de tren, pero en Murcia, me ha sido totalmente imposible poder acceder a una, así que cuando vi que pasaba el tren (no se veía la vía), me salía la emoción por todos los poros de mi cuerpo! Así, a regañadientes de mi compañera de viaje, la convencí para que hiciéramos rápidamente algunas fotos (ya que la vía está en uso y era algo peligroso), pero por supuesto, no podía dejar pasar esa oportunidad:

Mereció la pena correr el riesgo, ¿verdad?

De la Playa de las Catedrales, cogimos carretera hacia Vivero, pues teníamos que hacer noche allí para continuar nuestra ruta. Pero antes, fuimos a visitar el Paseo de los Enamorados, pues muchas de vosotras nos recomendasteis que lo visitáramos y la verdad es que es un lugar precioso, lleno de vegetación y un riachuelo precioso. Después, visitamos un segundo faro en San Cibrao, donde hacía un viento terrible con el que nos congelamos de frío (pero tenía que inmortalizarlo, por supuesto) 😉

En todas las fotos aparezco con el mismo look, y es que visitamos todos estos preciosos lugares el mismo día! Está todo relativamente cerca y da tiempo a visitarlo sin problema. Como veis, aquí ya estaba atardeciendo y cada vez hacía más frío, así que decidimos que ya era el momento de ir hacia Vivero, nuestro siguiente destino donde, como he dicho, haríamos noche.

Vivero es también un pueblo precioso, rodeado de impresionantes bosques, así que por la mañana temprano, nos dispusimos a explorar la zona, con la ruta que nos habíamos marcado antes de volver a Santiago de Compostela, pues teníamos que hacer noche allí porque al día siguiente nuestro avión salía a la hora de comer.

Yo quería ver muchos bosques y mucho verde, así que fuimos a Fuciño do Porco, donde tras una caminata por el bosque, desembocas en un paisaje de acantilados en el mar que son una auténtica ¡pasada! En los acantilados, hay unas pasarelas de madera para que puedas recorrerlos y observar bien todo el paisaje. Realmente merece la pena el paseo por el bosque, y, por supuesto, tardamos más del doble de tiempo en recorrerlo, por todas las paradas que hicimos para tomar algunas fotos:

¡Ahí me sentí como en la peli de Crepúsculo! ¡Menudos bosques más preciosos!

Para hacer esta foto, tuve que subirme a la ladera de la montaña, pisando sobre terreno un tanto inestable y tuvimos que hacer un montón de tomas para conseguir la que yo quería, mermando la paciencia de mi pobre acompañante (se tiene ganado el cielo conmigo 😉 ).

Es un paisaje de cuento, ¿verdad?

Estas son las famosas pasarelas y el paisaje, que es una auténtica maravilla.

Aquí se nos fue prácticamente toda la mañana, intentamos encontrar un convento del que nos habían hablado y, después de intentarlo un par de veces y no dar con él, decidimos ir en búsqueda del Eucalipto más grande de España, que también se encuentra en Vivero.

Nos costó un poco dar con él, pues las coordenadas del GPS no eran correctas y nos llevaba a un lugar erróneo, pero cuando la tecnología falla, no hay nada como parar en un bar de carretera y preguntar 😉

Una vez dimos con el lugar, hay que dar un pequeño paseo hasta llegar al Eucalipto y, cómo no, el paseo también es una preciosidad. Tan sólo nos cruzamos con una persona y lo cierto es que es un auténtico bosque de cuento! Estoy convencida de que es allí donde viven las hadas 😉

Y aquí el Eucalipto más grande de España… Impresiona, ¿verdad? Pues os aseguro que en directo, ¡mucho más!

Después de visitar el Eucalipto, marchamos hacia Santiago de Compostela, donde ya llegamos prácticamente de noche. A la mañana siguiente, nos dimos un paseo por Santiago y salimos hacia el aeropuerto, por lo que realmente estuvimos dos días visitando lugares y, como veis, nos cundió muchísimo, ¿verdad?

Estoy convencida de que volveremos pronto, con más tiempo para poder visitar más lugares preciosos como estos, y continuar ampliando mi catálogo de fotos personales ^_^

Espero que os haya gustado este pequeño repaso por nuestro viaje y os hayáis trasladado, aunque sea un poquito, a este paraíso que tenemos el norte.

Un abrazo fuerte y nos leemos pronto por aquí 😉

Tamara.

 

 

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